El proceso de la terapia online es muy similar a las sesiones presenciales, y la calidad del trabajo no cambia. Además, posee las siguientes ventajas:
Comodidad al no tener que moverse de casa.
Mayor anonimato.
Ahorro de tiempo al evitar el desplazamiento.
Para realizar este tipo de terapia, solo es necesario disponer de conexión a internet y webcam. Yo trabajo habitualmente por Skype y tengo pacientes en España y en otros lugares del mundo.