En la terapia de juego se proporciona un espacio seguro y libre de juicio para que el niño o la niña explore y se exprese a través del juego. Siempre respetando la autonomía y la creatividad. Se establece una conexión empática con el/la menor, creando un ambiente de aceptación incondicional y apoyo emocional. Esta relación de confianza es esencial para el proceso terapéutico y la exploración de los conflictos internos. Se utilizan una variedad de materiales según las necesidades específicas de cada niño/niña y los objetivos terapéuticos.